El Catecismo del Sida

La siguiente entrada fue construida en base a la discución en Burbuja Inmobiliaria, acerca del SIDA.
Disidente: Persona que no cree en la versión oficial del Sida, miembros extremistas de esta secta niegan incluso la existencia del virus. Hasta tienen un documental “House of Numbers”.
Oficialista: Médico, cientifico o cualquier persona normal que cree ciegamente en la existencia del virus y que puede ser diagnosticado a prueba de toda duda con el test Elisa (y si esta llega a fallar, o lo que es lo mismo ser insuficiente) el Western Bloch vendra a ofrecerte la verdad.  La rama mas optimistas de esta secta cree que pronto llegara una cura que librara al mundo de la maldad del Sida y viviremos en un paraiso de hedonismo.

La pregunta que todos nos hacemos. ¿Por que no tiene cura el Sida?  Bueno,  con un costo de 800 a 1500 euros mensuales, no me extraña que ni las multinacionales ni los gobiernos no puedan (o no quieran) encontrar la cura del Sida.  Algunos se preguntan incluso si existe, yo creo que sí, pero no califiques como locos a aquellos que dudan de la existencia de esta enfermedad. Luc Mointagner “descubridor” del virus del Sida padece una enfermedad psiquiatrica singular, es Disidente en ocasiones y Oficialista en otras. ¿Que causa este sindrome psiquiatrico? La ciencia lo desconoce asi como desconoce la cura contra el Sida. Ojala le ayuden a este pobre hombre. Aquí lo vemos recibiendo el Premio Nobel el 2008, por un momento olvidate de la regalía masónica del hombre que le entrega el premio.

De hecho todo este asunto del Sida parece mas bien una nota amarillista sacada de la vida caotica de las estrellas mediaticas o incluso calca la historia de la iglesia católica con todo y sus papas, herejes y escandalos. Ya que todos sabemos mas o menos el origen (o las fabulas del origen del VIH) me enfocare en los aspectos menos conocidos del virus. Es debido a todas estas complicaciones que lo que vemos en los folletos se puede llamar el catecismo del Sida. Las instituciones sanitarias pontifican acerca del virus y sus tratamientos que obviamente les generaran grandes limosnas. Es un buen negocio para cualquier gobierno demócratico que se precie de serlo tener sus creyentes (esten contagiados o no). ¿Espera hay gente que no esta contagiada y da positivo a la prueba? Esto es totalmente cierto. No hay ningún test de ningún tipo, a menos que puedas aislar el bicho, que te diagnostique con toda seguridad si estas contagiado o no. Pueden suceder tres cosas. Estas contagiado y el test da negativo. Estas contagiado y el test (acertadamente) da positivo. No estas contagiado y el test (falla) y da positivo. Tambien se da el caso (curiosamente muy frecuente) para el test Elisa que sus resultados sean inconcluso. En este caso se te hace el test Western Bloch (que tampoco es tan fiable). Veamos que dice en la etiqueta del Test Elisa.

Hasta la fecha no hay un estandar reconocido para establecer la presencia o ausencia de los anticuerpos para el VIH-1 y el VIH-2 en la sangre humana. ¿Y con esto nos hacemos la prueba?

El SIDA es un sindrome, es decir, un conjunto de patologías con origen común.

CUALES SON LOS MEDICAMENTOS QUE SIRVEN PARA CONTROLAR EL SIDA. PRIMER MITO CRIMINAL EL AZT.

El AZT (Retrovir): El AZT no fue creado para el tratamiento del SIDA y no es un antiviral. El AZT es un compuesto químico que se invento en 1964 como quimioterapia para combatir el cáncer, pero se dejó de lado porque incluso en dosis bajísimas resultaba muy tóxico. Imaginate, si de por sí la quimioterapia es contraria a la vida, que clase de veneno debe ser este para que jamas se haya recomendado a los pacientes con cancer.

Mas bien parece etiqueta de Malathion.

PREGUNTA SIN RESPUESTA.

  • ¿Cómo es posible que Wellcome venda como Retrovir lo que Sigma presenta como veneno AZT y viceversa?

El cáncer es una enfermedad, en donde las células se multiplican a un ritmo mas rapido que las celulas normales, el AZT fue diseñado para prevenir la formación de nuevas células, al bloquear el desarrollo de las cadenas de ADN. En 1964, los experimentos con AZT en los ratones con cáncer, mostraron que el AZT era tan eficaz para destruir células saludables en desarrollo, que los ratones murieron de toxicidad extrema. Como resultado se cerró el asunto y no se suministro en ninguna gente. Veinte anos después la Compañía farmacéutica Burroughs Wellcome (ahora Glaxo-Smith Wellcome, que conveniente) empezó una campaña para sacar al mercado el AZT como un medicamento para el sida basándose en la idea de que el AZT bloquearía la formación de las cadenas de ADN del VIH. Y claro, como el medicamento no sabe si tienes cancer o SIDA atacara tus celulas saludables de la misma manera. Solo que en el caso del cancer hay cierta lógica, las celulas cancerigenas al dividirse mas frecuentemente que las celulas sanas son mas vulnerables a ser atacadas por los químicos que las celulas normales.

La aprobación de esta quimioterapia extremadamente toxica para usarse en pacientes con sida estuvo basada en la información que sugería pensar que el AZT elevaba los niveles de células T, y retrasaba la instauración de las enfermedades que indican sida. El alza que observo en las células T se interpreto como evidencia de que el AZT erradicaba el VIH de estas células, concepto para el que no existe ninguna prueba científica. Aunque el estudio se interrumpió antes de que se conocieran los efectos a largo plazo del AZT, sus defensores establecieron que el tratamiento estándar con AZT debía ser continuo y para toda la vida.

Un gran numero de estudios independientes efectuados antes y después de la aprobación de la FDA, incluyendo el estudio Concordé –el estudio sobre el AZT mas amplio (1,749 sujetos) y mas largo (tres años de duración) —determino que el AZT aumenta el conteo de células T solo moderada y brevemente sin mejorar la salud, y que no retrasa la aparición de enfermedades que indican sida.

El breve aumento en las células T que se noto al iniciarse el uso del AZT se debe a la naturaleza toxica del fármaco y a la respuesta del sistema hematológico en vista de la destrucción de la medula ósea. Como el AZT destruye la medula ósea, el sistema hematológico intenta corregir esta reducción drástica con una sobreproducción de células T y así la creación a menudo de más nuevas células T que el número encontrado en la sangre de un paciente antes de iniciar tratamiento.

El AZT ha sido el tratamiento dado a millones de personas etiquetadas oficialmente como VIH positivos o sida, se utilizo como una monoterapia durante siete anos (1987-1993), combinando con otro nucleosido análogo durante dos anos (1994-1995).

Nucleosido analogo, ¿que es eso? Tambien conocidos como inhibidores de la retrotranscriptasa hablaremos de ellos mas adelante. Pero primero, ¿como fue que aprobaron el AZT contra el Sida?

Este artículo fue publicado por Celia Farber hace años en la revista SPIN de Nueva York. Lo hemos traducido pues contiene informaciones que no se han difundido nunca sobre cómo nació la surrealista terapéutica ortodoxa del SIDA.

Las compañías farmacéuticas de todo el mundo escudriñaban cientos de compuestos en la carrera por encontrar una cura, o por lo menos un tratamiento, para el SIDA. La Burroughs Wellcome, subsidiaria de la Wellcome, emergió como la triunfadora. Enviaron por azar el desechado fármaco contra el cáncer, entonces conocido como compuesto S, al Instituto Nacional del Cáncer junto con muchos otros para ver si conseguían destruir el dragón del SIDA, el VIH. Lo consiguió, por lo menos en el tubo de ensayo.

Food and Drug Administration.En la reunión, había mucha incertidumbre y descontento con respecto al AZT. Los doctores que estaban siendo consultados sabían que el estudio era defectuoso y que los efectos a largo plazo eran desconocidos. Sin embargo, el público estaba casi literalmente «aporreando la puerta». Comprensiblemente, se estaba ejerciendo una tremenda presión sobre la FDA para que aprobara el AZT aún más rápidamente de lo que lo había aprobado a mediados de los 60, lo cual había terminado causando severos defectos de nacimiento en bebés.

Todo el mundo estaba preocupado por eso. «Aprobarlo», dijo Ellen Cooper, una directora de la FDA «representaría dar un considerable y potencialmente peligroso giro con respecto a nuestras exigencias toxicológicas habituales».

Ya a punto de aprobar el fármaco, uno de los doctores del grupo, Calvin Kunin, recapituló el dilema existente entre ellos. «Por un lado», dijo «privar de un fármaco que disminuye la mortalidad en una población como ésta sería impropio. Por otro lado, utilizar este fármaco de forma generalizada, en áreas en las que no ha sido demostrada su eficacia, con un agente potencialmente tóxico, podría resultar desastroso».

«No sabemos que pasará de aquí a un año», dijo el presidente del grupo, el Doctor Itzhak Brook. «Los datos son todavía prematuros y las estadísticas no están muy bien hechas, en verdad. El fármaco podría ser, de hecho, perjudicial». Un poco más tarde, también dijo estar «impresionado por el hecho de que el AZT no detiene las muertes. Incluso aquellos a los que se les cambiaba al AZT seguían muriendo».

«Estoy de acuerdo contigo», respondió otro miembro del grupo «Hay tantas lagunas… Una vez que un fármaco es aprobado, ya no se sabe hasta que punto se abusará de él. No hay marcha atrás».

Burroughs Wellcome aseguró al consejo médico que podían proporcionar datos detallados de dos años de seguimientos, y que no permitirían que el fármaco sobrepasase los parámetros que habían prometido: Un recurso provisional para los pacientes muy enfermos.

El Doctor Brook no se dejó engañar por la promesa: «Si lo aprobamos ahora no tendremos los suficientes datos. Tendremos los que nos han prometido», predijo, «Pero a partir de ahí, la producción de datos será obstaculizada». El voto de Brook fue el único en contra de la aprobación del fármaco.

«No había los suficientes datos. No había seguimiento suficiente», recuerda. «Muchas de las preguntas que hacíamos a la compañía eran respondidas con un «no hemos analizado todavía los datos», o un, «No lo sabemos». Pensé que algunos datos eran prometedores, pero estaba preocupado por el precio que habría que pagar por ellos. Los efectos secundarios eran tan severos… Era quimioterapia. Los pacientes necesitarían transfusiones de sangre. Eso es cosa seria.

«El comité se sentía inclinado a darme la razón», dice Brook, «en que debíamos esperar un poco, ser más cautelosos. Pero, en cuanto la FDA se dio cuenta de que queríamos rechazarlo, pasaron a la presión política. Sobre las 4 p.m., el jefe del centro del FDA de biología y farmacología, pidió premiso para hablar, lo cual es francamente inusual. Normalmente nos dejan solos, pero él nos dijo: «Mirad, si aprobáis el fármaco, os aseguramos que trabajaremos en conjunto con Burroughs Wellcome y nos encargaremos que se suministre a la gente adecuada». Era como si estuviese diciendo «Por favor, decid que sí».

Brad Stone, el jefe de prensa del FDA, estaba presente. Dice no recordar ese discurso en concreto, pero no tiene nada de «inusual» el que los jefes de la FDA den ese tipo de discurso consultivo. «No había ninguna presión política» dice. «Las personas allí presentes aprobaron el fármaco porque los datos aportados por la compañía demostraban que estaba prolongando vidas. Por supuesto que era tóxico, pero llegaron a la conclusión de que los beneficios pesaban más que los riesgos».

La reunión finalizó. El AZT, sobre el cual algunos miembros del consejo se sentían aún inquietos y temerosos de que se convirtiese en una bomba de relojería, fue aprobado.

Anthony Fauci.Un salto adelante en el tiempo: El 17 de agosto de 1989, los periódicos de toda (Norte)América publicaban en titulares sensacionalistas que el AZT había demostrado ser eficaz en portadores de anticuerpos del VIH, en pacientes asintomáticos y de ARC (Complejo de síntoma relacionado con el SIDA) en los primeros estadios. A pesar de que uno de los principales intereses del consejo era que se utilizase exclusivamente en casos de personas críticamente enfermas de SIDA, debido a la extrema toxicidad del fármaco. El Doctor Anthony Fauci, director de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), estaba ahora presionando para extender el radio de las prescripciones.

La vieja preocupación de la FDA ha sido olvidada. El fármaco ya se ha extendido a 60 países y a un número estimado de 20.000 personas. No sólo no se han aportado datos que mitiguen las inquietudes iniciales sino que los datos de seguimientos, tal y como predijo el Doctor Brook, se han dejado en el tintero. Los efectos beneficiosos del fármaco han demostrado ser sólo temporales. Sin embargo, la toxicidad sigue siendo la misma.

La mayoría de aquellos que pertenecen a las comunidades médicas y de afectados por el SIDA, han sostenido que el fármaco es el primer logro contra el SIDA. Para bien o para mal, el AZT ha sido aprobado más rápidamente que ninguna otra droga en la historia del FDA, y los activistas consideran esto una victoria. Sin embargo, el precio pagado por la victoria ha sido que desde su aprobación, la mayoría de los experimentos con fármacos del gobierno se centraron en el AZT, mientras que alrededor de otros 100 prometedores medicamentos se han dejado sin investigar.

Cuando la aprobación del AZT se dio a conocer las acciones de Burroughs Wellcome se dispararon. A un precio de 8.000 dólares por paciente y por año (sin incluir transfusiones de sangre), el AZT se convierte en el fármaco más caro en la historia del mercado. Los beneficios brutos de la Burroughs Wellcome para el próximo año se estiman en 230 millones de dólares. Los analistas del mercado de acciones predicen que para la mitad de los 90 la Burroughs Wellcome venderá un promedio 2 billones de dólares de AZT al año, bajo la marca Retrovir, lo que equivale a la venta total de todos sus productos en el último año.

Desde que comenzó la epidemia hace unos 10 años, el AZT es el único fármaco antirretrovírico que ha recibido la aprobación de la FDA para tratar el SIDA. Un solo estudio provocó esta decisión, y ese estudio fue declarado inválido hace ya tiempo.

Se pretendía que dicho estudio fuese un «estudio controlado de placebo doble ciego», el único tipo de estudio que puede probar eficazmente si un fármaco funciona o no. En tal estudio, ni el paciente ni el médico saben si al primero se le está administrando fármaco o placebo. En el caso del AZT, el estudio se «descubrió» a las pocas semanas.

Ambas partes contribuyeron a descubrirlo. Para los médicos se hizo obvio quién estaba tomando placebo y quien AZT, debido a los serios efectos secundarios que provoca este último, y que el SIDA no tiene por si mismo. Además, el sistema utilizado habitualmente para las pruebas de sangre, conocido como MCV, el cual podía mostrar claramente quién tomaba el fármaco y quién no, fue omitido en los informes. Ambos hechos fueron admitidos y ratificados tanto por la FDA como por Burroughs Wellcome, siendo esta última la que dirigió el estudio.

La mayoría de los pacientes que estuvieron en esa prueba han admitido haber hecho analizar las cápsulas para saber si estaban tomando el fármaco o no. Algunos, al descubrir que les estaban administrando sólo placebo, compraban AZT en el mercado negro. También se suponía que las píldoras eran inidentificables por el sabor, pero sí lo eran. Aunque esto fue corregido más tarde, el daño ya estaba hecho. También hubo informes de que algunos pacientes iban recolectando píldoras para los otros enfermos por solidaridad con ellos. El estudio está tan plagado de faltas que sus conclusiones, bajo el punto de vista de las normas científicas más básicas, deben ser consideradas nulas.

Sin embargo, el problema más serio del estudio original es que nunca fue concluido.

A las 17 semanas de comenzarse, cuando habían muerto más pacientes en el grupo de placebo, se detuvo (Cinco meses antes de lo estipulado) por razones «éticas»; Se consideró inmoral suministrar placebo a la gente cuando el fármaco podía permitirles vivir más. Debido a que el estudio se paró prematuramente, todas las conclusiones se atribuyeron al AZT; Ya no se puede llevar a cabo ningún estudio para comprobar de forma inequívoca si el AZT prolonga la vida o no.

Harvey Bialy.El Doctor Harvey Bialy, editor científico de la revista Biotechnology, está pasmado por la baja calidad científica existente entorno a la investigación del SIDA. Al preguntarle si ha observado alguna evidencia de la verdad de las reivindicaciones hechas sobre el AZT de que «prolonga la vida» de los pacientes de SIDA, Bialy ha dicho: «No. No he visto un sólo estudio analizado y expuesto de forma objetiva».

Bialy, que también es biólogo molecular, está horrorizado por el uso generalizado del AZT, no sólo por su toxicidad, sino también porque «las atribuciones con las que justifican su uso extendido son falsas».

«No puedo imaginarme que puede hacer esta fármaco a parte de enfermar gravemente a la gente que lo tome», dice.

Los hechos científicos sobre el AZT y el SIDA son desde luego, sorprendentes. Irónicamente, se ha descubierto que el fármaco acelera el proceso que se suponía evitaba: La pérdida de células T-4.

No se puede negar que el AZT mata las células T-4 (células blancas de la sangre, vitales para el sistema inmune)», dice Bialy. «Nadie puede discutir eso».

El AZT es un nucleótido que destruye en cadena, lo cual significa que detiene la replicación del ADN. Busca y selecciona cualquier célula que este comprometida con la replicación del ADN y la mata. Esta replicación tiene lugar principalmente en la médula ósea. Esto hace que el efecto secundario más nefasto sea la intoxicación de la médula y por eso se hacen necesarias las transfusiones de sangre. En definitiva, el AZT por si solo, hace lo mismo que hace el virus del Sida.

  • ¿Cómo es posible que unos productos que se toman día a día hasta que el paciente muere sean beneficiosos?
  • ¿Dónde están las estadísticas que muestran los resultados de diez años de aplicación del AZT-Retrovir?
  • ¿Cuántos sobrevivientes hay al AZT-Retrovir? O, ¿cuantos pacientes murieron por la irresponsabilidad de médicos y políticos?

LOS NUCLEOSIDOS ANALOGOS O INHIBIDORES DE LA RETROTRANSCRIPTASA.

Entrevista a Stefan Lanka por Luís Botinas, por Diario 16 de Barcelona.

Obtenido de la página: http://www.taringa.net/posts/salud-bienestar/6439078/Sida_-vih_-cancer_-enfermedades-de-control-de-poblacion-_.html

Stefan Lanka. Soy licenciado en Biología desde 1989 y ya en mis prácticas como estudiante empecé a estudiar e investigar los virus. Junto a varios colaboradores logré aislar un nuevo virus el año 1988, cosa que pocos virólogos (de los 2.000 que debe haber hoy en el mundo) han logrado. Además, fue el primer virus aislado en un alga marina eucariota. Resultó enormemente complejo, y tuve que aprender todas las técnicas relacionadas con el aislamiento de un virus. «Mi» virus es el Ectocarpus Siliculosus (EsV), que tiene 16 proteínas en su envoltura y más de 320.000 letras genéticas en su ácido nucleico, que es de ADN. Fijar el número exacto de letras genéticas, cosa que puede hacerse con todo virus realmente existente, hubiese exigido unos cincuenta millones más de pesetas, cantidad de la que no dispuse. El aislamiento del Esv abrió unos campos de investigación y de inversión inéditos e importantes, y fue la base de mi tesis doctoral, que defendí en 1994. Resumiendo, soy doctor en Ciencias de la Naturaleza, biólogo molecular y, lo que es decisivo para este tema, virólogo.

Para situar el fenomeno del Sida en su justa dimensión había un dogma de la genética que la información sólo podía ir del ADN al ARN, y jamás al revés. En unos cultivos muy especiales de células cancerosas, en 1970 se comprueba que la información genética también puede transcribirse del ARN al ADN, y se localiza la enzima que lo realiza (por ello se lo denominó transcriptasa inversa). Pero los investigadores, en vez de atreverse a cuestionar el dogma, se inventaron la hipótesis de que la actividad de transcriptasa inversa indicaba que ahí había un nuevo tipo de virus, a los que llamaron retrovirus, y a los que consideraron causantes de cáncer. Esto llevó a que el presidente Nixon declarase en 1971 la «guerra al cáncer», canalizando miles de millones de dólares hacia los biólogos moleculares que investigaban estos supuestos nuevos virus. Así nació la retrovirología: las elucubraciones de un puñado de expertos basándose en unos experimentos muy especiales hechos con una células anormales sometidas a una condiciones excepcionales que jamás pueden darse en el cuerpo humano, por muy enfermo y deteriorado que esté. Este clan consensuó en 1973, en una reunión en el Institute Pasteur, siete requisitos más laxos para poder hablar del aislamiento de un nuevo retrovirus. Pero ni siquiera estas exigencias han sido cumplidas en el caso del VIH. El equipo australiano de la doctora Papadopulos lo ha demostrado exhaustiva y concluyentemente.

Ahora se sigue usando a la transcriptasa inversa como señal de presencia del VIH… y éste es uno de los errores básicos de la pseudociencia del sida. En realidad, desde fines de los setenta se sabe que la transcripción inversa es ubicua, ya que se detecta en cualquier actividad de células, anormales o no. Y desde 1996 ya se conoce el porqué: la transcriptasa inversa forma parte de los mecanismos de autoreparación que tiene el ADN del núcleo de las células. O sea, que indica precisamente un proceso de curación.

Esto quiere decir que la transcriptasa inversa se encuentra en todas las celulas del cuerpo. La gravedad del asunto se puede ver en el siguiente artículo de Luis Botinas.

Los inhibidores de proteasas matan.Este efecto mortal se produce al impedir el funcionamiento celular. Indinavir-Crixivan, Saquinavir-Invirase y otros bloquean la eliminación de proteínas.

Lluís Botinas/Barcelona.

Cada una de nuestros cien billones de células está constantemente formando proteínas que necesita y eliminando proteínas que ya no son necesarias. Este ingente número de proteínas cumple todo tipo de funciones: Enzimáticas, acelerando las diez mil reacciones bioquímicas que están constantemente realizándose en cada célula; citoesqueletales, dando una cierta estructura a las células; transportadoras, regulando el paso de moléculas a través de la membrana celular; hormonales, como la insulina; inmunológicas, como los anticuerpos generados por los linfocitos B; homeostáticas, restableciendo equilibrios frente a variaciones del pH o pérdida de líquidos internos; contráctiles de las fibras musculares; protectoras de los cromosomas (histonas); etc. Así pues, las proteínas tienen un papel fundamental en el mantenimiento y desarrollo de todo el metabolismo vital.

¿Cómo actúan los inhibidores de proteasa naturales?.

Los inhibidores de proteasa (en singular) específicos naturales son proteínas muy cortas (péptidos de unos cinco a diez aminoácidos) que tienen muy fuerte justamente el enlace sobre el cual actúa la proteasa específica a la que tienen que desactivar. Cuando el contexto está en equilibrio, el inhibidor se coloca en vez de la proteína en el lugar por el que la proteasa reconocía a la proteína para cortarla insuflando energía en el enlace de un aminoácido determinado. La proteasa, al no poder cortar el enlace reforzado del inhibidor específico que le corresponde, queda neutralizada. Una compleja red de interacciones en las que intervienen proteínas activadoras de proteasas y también activadores químicos como iones de calcio o de magnesio, la pondrá en marcha de nuevo cuando haga falta.

¿Cómo dicen los oficialistas que actúan los inhibidores de la proteasa del VIH?.

Los inhibidores de la proteasa del VIH son químicos (sintetizados por los laboratorios), péptidos aún más cortos (cuatro a seis aminoácidos) y tienen especialmente reforzado uno de los varios enlaces distintos que se dice que la proteasa del VIH es capaz de cortar.

Los oficialistas afirman que actúan exclusivamente sobre la proteasa del VIH inhibiéndola. Resultado: no se pueden formar las proteínas que el VIH necesita, luego no habrá nuevos VIH. Y puesto que suponen que el VIH daña la inmunidad, el paciente saldría beneficiado.

Roche.Y pretenden que la especificidad es tal que no actúan sobre ninguna otra proteasa u otro componente del cuerpo, por lo que fueron presentados sin efectos secundarios. El Dr. Clough, del laboratorio Roche, declaró: Los nuevos inhibidores de proteasa deben ser increíblemente selectivos, actuando sobre el VIH sin ningún efecto secundario contra enzimas humanos (The London Times, 13 de noviembre de 1995).

¿Cómo actúan en realidad los inhibidores de la proteasa del VIH?.

Por un lado, oficialmente se reconoce que no se ha podido aislar la proteasa del VIH. Se diseñó una, y es única, pues dicen que corta por una decena de enlaces distintos, mientras que todas las proteasas específicas realmente existentes sólo cortan por un enlace determinado. Pero diseñar una proteasa del VIH no específica, por definición hace que ni en el modelo los inhibidores diseñados puedan ser tan específicos como los naturales. Y la confusión es tal que no están de acuerdo ni en qué proteasa corta qué proteína del VIH. Puesto que jamás se ha aislado un VIH real, también sobre su supuesta proteasa hay tantas teorías como equipos investigadores… Por otro lado, la creciente lista de efectos secundarios detectados demuestra concluyentemente que la supuesta especificidad fue puro marketing. Y los prospectos de los fabricantes contradicen lo que sus relaciones públicas hacen llegar a los medios de comunicación.

Además, hay el problema decisivo de que, en la vida real, los procesos biológicos correctos tienen lugar en condiciones de equilibrio. Si el equilibrio se rompe, los procesos llevan a resultados imprevisibles y, sin duda alguna, a graves perturbaciones. Resulta que se hace tomar cada pocas horas una gran cantidad de estos inhibidores de la proteasa del VIH. Probablemente en cada pastilla hay más moléculas químicas que células tenemos en todo el cuerpo. Y los oficialistas se olvidan de explicar algo clave: ¿cómo son eliminados estos péptidos químicos?. Fueron aprobados tan rápidamente que no se hizo ni la farmacocinesis. Y ocurre que… ¡no pueden ser eliminados!. En efectos, sus enlaces superreforzados resultan indigeribles por ninguna proteasa. Son indestructibles, y habrá un constante aumento de su concentración en el cuerpo.

Esta situación engendra, entre otros, estos peligros: A) cuanto más se rompa el equilibrio, más indiscriminadamente actuarán. Las primeras víctimas serán las proteasas-aspartato, como la pepsina del estómago (problemas de digestión) y la catepsina de los intestinos (problemas de asimilación). Y las demás proteasas, empezando por las similares y acabando por cualquiera. Puede decirse que los inhibidores de la proteasa del VIH inhiben a todas las proteasas menos la del VIH, que no existe.

Las siguientes víctimas serán otros tipos de proteínas. Así, más del 98% del Saquinavir-Invirase se une con proteínas no-VIH del plasma (Nature Medicine, 3 de marzo de 1996). Por cierto, esta es la explicación oficial de que haya que tomar grandes dosis. En particular, actúan sobre los enzimas. Está demostrado que bloquean la familia del citocromo p450, enzimas del hígado cuya función es eliminar los medicamentos, lo cual resulta vital en personas que reciben tanta medicación. Y casi todas las reacciones bioquímicas están dirigidas por enzimas que actúan como catalizadores. En particular, la duplicación del ADN necesaria para que se forme nuevo material genético, depende de las ADN-polimerasas; la transcripción del ADN en ARN que dará instrucciones vitales, depende de las ARN-polimerasas; el mecanismo reparador de retranscripción de ARN en ADN, depende de las transcriptasas inversas; etc.

B) Lo que el cuerpo no puede eliminar, lo almacena. Y puesto que al aumentar la concentración cada vez será más difícil mantenerlos en disolución, formarán complejos cristalinos. De ahí los cálculos y cólicos renales descritos. Pero también crean problemas mecánicos: rigidez de los tejidos del sistema circulatorio (orina sanguinolenta) y linfático, articulaciones (dolores), etc.

C) Se conoce el peligro que implica la presencia de péptidos libres en el cuerpo. En particular, porque son fuente de energía para bacterias patógenas. No tardará en detectarse la proliferación de bacterias especializadas en vivir de los inhibidores de la proteasa del VIH.

FIN DE LOS ANALOGOS.

Recordemos que la industria del SIDA (exámenes de detección, fármacos, aportes etc) es la que mueve más dinero en el mundo, después de las armas de guerra y el narcotráfico. Y que uno de los principales inversores en la industria farmaceútica es el siniestro Donald Rumsfeld, ex-ministro de defensa de la administración Bush y uno de los ideólogos del Proyecto para un Nuevo Siglo Americano, es decir, de la guerra preventiva, que ha causado millones de muertos en todo el mundo desde la invasión de Afganistán en el 2001, pero millones de dolares de beneficios, para la industria armamentística. En un artículo dedicado a la gripe A, hablare sobre Donald Rumsfeld y su compañia que siempre esta (curiosamente siempre) a la vanguardia en tratamientos contra enfermedades emergentes.

Antes de pasar al segundo escandalo criminal, unos artículos:

<a href=”http://www.radiocable.com/los-cientificos-buscan-en-prostibulos-de-africa-mujeres-inmunes-al-sida5343.html”>VLos científicos buscan prostitutas africanas inmunes al SIDA | Radiocable.com – Radio por Internet</a>

Veinticinco prostitutas africanas de los lugares más terribles de Nairobi, forman parte de una investigación, por su resistencia a contraer el virus del SIDA.

<a href=”http://www.elpais.com/articulo/sociedad/GAMBIA/Medicos/britanicos/hallan/extrana/inmunidad/sida/prostitutas/africanas/elpepisoc/19950103elpepisoc_1/Tes/”&gt;Médicos británicos hallan una extraña inmunidad al sida en prostitutas africanas · ELPAÍS.com</a>

SEGUNDO MITO CRIMINAL. BAYER Y EL SIDA.

Una filial de Bayer continuó vendiendo apaíses de Asia y Sudamérica en los años 80 un fármaco para la hemofiliaa pesar de que conocían el alto riesgo de transmisión de sida quesuponía su empleo.

En 1982 los Centros de Control deEnfermedades de EEUU advirtieron de que existían firmes indicios de queel sida se transmitía a través de la sangre. En ese momento secomenzaron a adoptar medidas en todo el mundo para tratar de evitar elcontagio por esta vía. Sin embargo,el New York Times ha tenido acceso a documentos internos que demuestranque Cutter Biological continuó vendiendo hasta 1985 un productodestinado a los hemofílicos obtenido de sangre de donantes a pesar deque sabían que encerraba un alto riesgo de infección por VIH.

Esta práctica sólo se realizó en las áreas geográficas mencionadasporque la misma compañía disponía desde principios de 1984 de unaversión segura del mismo fármaco, pero ésta se destinaba exclusivamentea los mercados de Europa y EEUU.

En cuanto a las razones encerradas detrás de esta decisión, losarchivos de Cutter indican que trataban de dar salida a las grandescantidades de fármaco almacenadas y que ya no podían ser vendidas elmercado estadounidense ni europeo.

Los países de estas regiones rechazaban los productos que no habíanpasado por el proceso de inactivación del virus consiste en someter alproducto a altas temperaturas.Ante estas informaciones Bayer asegura en un comunicado oficial que«siempre ha actuado de forma responsable, ética y humana» y continúadiciendo que «las decisiones tomadas hace dos décadas estaban basadasen la mejor información científica del momento».

Sin embargo, las declaraciones de Sidney Wolfe, Director del Grupo deInvestigación sobre Salud Pública que ha estudiado las prácticas de laindustria durante tres décadas, al diario neoyorquino sobre losinformes de Cutter no parecen ir en el mismo sentido. «Estos son losdocumentos internos más incriminatorios que jamás he visto en unacompañía farmacéutica».

El medicamento en cuestión es el concentrado de Factor VIII, unasustancia necesaria para la coagulación de la sangre que las personasque padecen hemofilia deben inyectarse para detener o prevenir lashemorragias. Este producto, utilizado desde 1968, se obtiene del plasmasanguíneo extraído de donantes. En los primeros momentos de la epidemiade sida no existía ningún tipo de prueba para detectar la presencia delVIH en los materiales empleados para la producción del fármaco, de modoque muchos hemofílicos contrajeron el sida.

En 1982 se detectaron los primeros casos de la enfermedad en estecolectivo, lo que llevó a pensar que una de las vías de contagio era lasangre y sus derivados. A pesar de las advertencias de los Centros deControl de Enfermedades estadounidenses, Cutter respondía a los temoresde los distribuidores de sus productos en otros países que se tratabade «especulaciones insustanciales» la relación entre su fármaco y elsida.Algo más de un año más tarde se descubre que el calor destruye el VIH ycomienzan a comercializarse concentrados de Factor VIII que han pasadopor este proceso y que se consideran seguros.

Al mismo tiempo en los documentos que ha revisado el New York Times seencontraron notas de reuniones internas de la compañía en las que seaseguraba que había un exceso del antiguo fármaco y se describían losplanes para «revisar los mercados internacionales de nuevo y determinarsi se podía vender más de su producto». Cutter consiguió su objetivoporque en los tres primeros meses de 1985 exportó 5 millones deunidades. Otras de las estrategias valoradas por los directivos de lafarmacéutica fue retrasar la aprobación por las autoridades sanitariasjaponesas del medicamento más seguro para tener más tiempo para venderel antiguo.

En mayo de 1985 la FDA – Administración para el control de losalimentos y los fármacos de EEUU- descubre que Cutter no ha cumplido elacuerdo de retirar todos los fármacos antiguos y sustituirlos por laversión más segura. En este momento, este organismo gubernamentaldecide «resolver el problema discretamente sin alertar al Congreso, lacomunidad médica y el público». A partir de julio de ese mismo añoCutter suministra exclusivamente el producto sometido al proceso deinactivación viral.

Alberto Giopart, jefe de la división de Bayer España responsable de este tipo de productos, explicó a EL MUNDO que en nuestro país estacompañía «nunca ha comercializado el concentrado de factor VIII procedente de plasma humano. El primer fármaco de estas característicasse introdujo en el mercado español en 1993 y se producía mediantetécnicas de ingeniería genética sin emplear sangre».

Quizas debamos replantearnos la verdadera razón de que se haya expandido el Sida en el mundo, y su mortalidad inicial. Recordemos que la disminución de la mortalidad del Sida ha sido concomitante con la reducción en la administración del AZT. Quiero recalcar que creo que el VIH existe y causa el SIDA, pero lo que acabas de leer es incluso mas cierto que la teoría oficial del SIDA. Hay una teoría sobre el origen de esta enfermedad que no suena descabellada, pero debido a la extensión de esta entrada la pondre mas adelante.

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Acerca de Aquiles

La verdad es el arma que tenemos para acabar con la injusticia.
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