Yo me lleve tu queso.

Segunda parte sobre el tema de la superación y autoayuda.  En esta entrada veremos los secretos que se ocultan detras de los libros de autoayuda para que puedas escribir el tuyo. Recuerda que si la capacidad de los gurus para comprimir la felicidad en numeros de hasta dos dígitos te sorprende, te sorprendera que con solo unas cuantas reglas puedes escribir un libro de estos. Seguiremos con la vida de Paulo Coelho y gracias al artículo de Hector Abad Faciolince descubriremos “el secreto” de este escritor brasileño para tener exito. El caso de Coelho es particular por que sus libros no pueden calificarse exclusivamente de autoayuda y me servira como preambulo para hablar del Secreto y la agenda que se esconde detras de los libros de Coelho y el Secreto.

ARTICULO ESCRITO POR MONICA LOPEZ OCON PARA LA REVISTA NOTICIAS DE ARGENTINA.

1- Inste a la privatización emocional y al monopolio de la dicha.

La tan repetida tontería de que “el hombre es un ser social” pasó definitivamente a la historia. Ahora también el hombre está privatizado, por lo que es absolutamente independiente del entorno. Por eso, no cometa el error de permitir que sus lectores se dejen deprimir por la desocupación, la violencia, la inseguridad, el agotamiento de los recursos naturales el narcotráfico, la explotación infantil o el hambre del planeta. Ya se sabe que todas estas lacras siguen perteneciendo al Estado. Fomente el autismo: que cada lector se compre su propia burbuja donde mantenerse a salvo.

2- Proponga ejercicios prácticos de todo tipo. No sirven, pero venden.

Incluya en su libro tests de autoconocimiento (o de autodesconocimiento, es lo mismo) del tipo “¿Mi colesterol emocional está elevado?” También proponga ejercicios de visualización creativa para dominar las emociones negativas. Negar la realidad es un remedio viejo, pero confiable.

3- Promueva la compra de abrelatas. El lector es un envase que contiene dicha.

Lo más importante –debe decirle al lector– está dentro de uno mismo. Para convencerlo, haga que sus consejos adquieran la forma de un proverbio chino: “Para encontrar la dicha y la calma debes mirar dentro de ti mismo. Fuera de ti, están los psicofármacos”.

4- Avive lectores: Freud y el inconsciente no existen, son los padres.

Desaliente en los lectores la asistencia a sesiones de terapia freudiana. Para un autor de autoayuda que se precie, el inconsciente es un mito psicoanalítico El inconsciente es una creación de los perezosos, de los débiles de carácter, de los que desdeñan la cultura del trabajo. Por eso, desaconseje el chapoteo en la neurosis y promueva la sanación. Escriba un libro curativo y a los lectores no les quedará otro remedio que comprarlo.

5- Cántele loas a la voluntad: el que es infeliz es porque quiere.

“Querer es poder” y el autor de autoayuda es una demostración palmaria de que el refrán popular es acertado: con una voluntad férrea, el abnegado escribiente reúne lugares comunes, afirmaciones incomprobables, razonamientos de vuelo bajo, consejos sanadores de dudosa eficacia, filosofías de segunda selección y con todos esos materiales de desecho logra hacer algo parecido a un libro, una obra maestra del reciclado. Luego, voluntad mediante, logra que se lo editen. Y como premio a su tenaz voluntad, a veces también logra que lo lean. Incluso, gracias a su voluntad puede llegar a convertirse en un gurú espiritual o económico de los que están convencidos de que gracias a la voluntad es posible lograr la felicidad, la plenitud, la riqueza y hasta la tramitación de la Cedula de Identidad sin hacer cola.

6- Elogie las crisis como portadoras de una oportunidad.

Recuérdele a su lector, una vez más, hay que poner las cosas en chino, y recuerde que los chinos consideran que las crisis son también una oportunidad de cambio positivo. Bienvenidas sean las desgracias personales y el crack financiero de los Estados Unidos.

7- Adopte el estilo de las recetas de cocina y haga autoayuda gourmet.

Enumere los ingredientes de la dicha y enséñele a su lector a lograr que la felicidad de su vida aumente de volumen como un pan bien leudado. Si lo suyo es la autoayuda económica, deberá explicarle cuáles son los ingredientes para amasar una fortuna. Sugiera, aconseje y hasta imparta órdenes desde el podio de su saber. El autor de autoayuda debe tener un costado autoritario y hablar sin dudar, ya se sabe que la duda es la jactancia de los intelectuales.

8- Fomente la omnipotencia: el lector debe creer que todo lo puede.

Si está por escribir un libro de autoayuda, vuelva a ver “Superman” en DVD. El lector debe sentir que bajo su tímida personalidad de Clark Kent, se oculta un superhéroe volador y que sólo debe descubrirlo. Prevéngale que puede encontrar en su camino algunas piedras de criptonita verde que lo desvitalicen, pero que jamás perderá su esencia heroica. Eso si, modere su poder persuasivo. Que se sienta Superman está bien, pero sería fatal que intentara volar tirándose por el balcón.

9- Acuñe sin cesar frases idiotas y véndalas como célebres.

El procedimiento para acuñar frases célebres es muy sencillo y no requiere de inteligencia ni de creatividad alguna. Se pueden encontrar en abundancia en internet con sólo poner en el buscador “frases célebres”. De todos modos, si quiere probar usted mismo, basta con que diga cualquier tontería a la que la letra impresa le confiera resonacias filosóficas. Aquí van algunas como bonus track de esta nota: “Para que entre el sol es preciso abrir la ventana”. “La pobreza es la causa de la falta de dinero”. “Si amas lo que haces, terminarás haciendo lo que amas”. “No le pongas rejas a tu corazón porque al corazón hay que tomarlo por asalto”.

10- Háblele a su público desde un lugar de autoridad científica.

Incluya algunos párrafos en los que se citen supuestos experimentos científicos cuyos resultados puedan expresarse con porcentajes. Por ejemplo: “En la Universidad de Pennsylvania se llevó a cabo un experimento que consistió en someter a 200 personas a un shock de estrés durante 30 días: cocodrilos amenazantes, víboras, simulacros de incendio, asfixia y campañas electorales. El 43%, que había leído un libro de autoayuda, se sintió feliz durante la experiencia y salió de ella fortalecido. El 30%, que sólo había hojeado los libros en las mesas de novedades, sobrellevó la experiencia con bastante dignidad y salió dispuesto a leerlos completos. El 20%, que jamás había tenido contacto con la autoayuda, padeció mucho la experiencia y salió de ella con pensamientos suicidas. El 7% restante salió airoso a pesar de su ignorancia en la materia por la influencia de su origen: había nacido y crecido en la Argentina.

¿CÚAL ES EL SECRETO DEL EXITO DE PAULO COELHO”

Según Fernando Morais autor de la biografía de Paulo Coelho; “Paulo Coelho no soñaba con ser un buen escritor, él quería ser un escritor leído en todo el mundo” y lo logro (ser leido en todo el mundo). Cito a Hector Abad Faciolince quien habla al respecto y quien da la clave del exito de este tipo:

Traducido a 56 idiomas, publicado en 150 países, con más de 54 millones de libros vendidos, a Paulo Coelho hay que reconocerle al menos una virtud: es una mina de oro para sí mismo y para las editoriales. En su libro de mayor éxito, El alquimista (1988), un pastor de ovejas andaluz viaja hasta las pirámides de Egipto en busca de un tesoro. Antes de llegar a su destino se encuentra con el gran mago que posee los dos pilares de la sabiduría alquímica, es decir, sabe destilar el elíxir de la larga vida y ha fabricado un huevo amarillo, la piedra filosofal, con cuya ralladura se puede convertir en oro cualquier otro metal.
En su viaje hacia las tumbas de los faraones el alquimista le ha revelado al muchacho otro secreto: “Cada hombre sobre la faz de la tierra tiene un tesoro que lo está esperando”. Luego le explica que si no todos encontramos este tesoro personal, es porque “los hombres ya no tienen interés en encontrarlo”.

De nuevo el caramelo envenenado que te venden envuelto en laminas de oro los libros de superación: conviertete en un ser autista, codicioso y autocomplaciente, el sistema injusto no es la causa de la situación precaria en la que viven millones de personas. Las itálicas son mias. Y sin embargo (muy a mi pesar) hay algo que tenemos que conceder, y es que sin duda Paulo Coelho encontró su propio tesoro, en cierto sentido su piedra filosofal: la ralladura sosa y empalagosa de su prosa se convierte -como por arte de magia- en oro editorial, en millones de copias de consumo masivo de mediocridad.

Pero ¿cómo lo hace? ¿Y por qué, siendo un escritor tan rudimentario en el uso del lenguaje, tan pobre en el pensamiento y tan elemental en sus recursos estilísticos, consigue tocar la sensibilidad de tanta gente?

En vez de tranquilizarnos con respuestas facilistas y tautológicas (el vulgo es vulgar, el mercadeo vende), conviene examinar con cuidado los libros de Coelho y no desdeñarlos de entrada con altivo esnobismo. Me he impuesto el ejercicio de leerlos para tratar de descubrir en qué estrategias temáticas y narrativas podría residir su extraordinario éxito editorial.
La primera respuesta que me di, apenas empezando la lectura de algunos de sus libros, fue que quizá Coelho disfrazaba de misterio y asombro las puras tonterías.Recuerdan ese consejo de poner en chino las “frases celebres”. Oigan esta, por ejemplo: “Era un día caluroso y el vino, por uno de estos misterios insondables, conseguía refrescar un poco su cuerpo”. De verdad, qué misterio insondable que un líquido quite la sed. Después me di cuenta de que sus técnicas narrativas no se agotan en la simple estupidez; son algo más hábiles y algo menos burdas.

Para empezar, los libros de Coelho explotan hábilmente un universal humano: nuestra fascinación por los poderes de adivinación y conocimiento sobrenaturales. Ya Thomas Hobbes en su clásico Leviatán (1651) señalaba la irresistible atracción (y por lo tanto el fácil engaño) que padecemos los seres humanos ante todo tipo de presagios.

Es una tradición muy antigua (una socorridísima mina de oro, una piedra filosofal) explotar esta debilidad de nuestra psicología. Copio el resumen que hace Hobbes de estos engaños, el cual es preciso y exhaustivo, y parece a su vez un resumen de las técnicas de seducción esotérica que Coelho utiliza en sus libros:
“Así se hizo creer a los hombres que encontrarían su fortuna en las respuestas ambiguas y absurdas de los sacerdotes de Delfos, Delos, Ammon y otros famosos oráculos, cuyas respuestas se hacían deliberadamente ambiguas para que fueran adecuadas a las dos posibles eventualidades de un asunto (…). A veces en las frases desprovistas de significado de los locos, a quienes se suponía poseídos por un espíritu divino: a esta posesión se la llamaba entusiasmo, y a estos modos de predecir acontecimientos se les denominaba teomancia o profecía.” La lista sigue con un largo etcetera…

Veamos de qué manera, “con donaire y destreza”, Paulo Coelho le saca partido a nuestra credulidad, a nuestras debilidades y a nuestra ignorancia. Me limitaré inicialmente a El alquimista, su obra más leída, pero el mismo procedimiento se puede rastrear en otros libros suyos. El pastor de ovejas andaluz, al principio del cuento, tiene un sueño y va donde una adivina para hacérselo interpretar. Qué deleite; la gitana no sólo le interpreta el sueño (“los sueños son el lenguaje de Dios”) sino que también le lee la mano. Los sueños del protagonista son el leitmotiv del libro, y es a través de ellos como poco a poco se acerca a su tesoro en el periplo Andalucía-Pirámides-Andalucía.
Para que un mago cobre prestigio como persona capaz de predecir el futuro, mucho le conviene obrar el prodigio de adivinar el pasado. Éste es el paso siguiente en el libro de Coelho: un adivino escribe sobre la arena los episidios más significativos del pasado del joven protagonista, incluyendo la primera vez que se hizo la paja. Cabe aclarar que esta íntima revelación se expresa con palabras mucho más recatadas: “Leyó cosas que jamás había contado a nadie, como (…) su primera y solitaria experiencia sexual”.

El tono sapiente (de una sapiencia falsa, pero en fin) y el ambiguo lenguaje oracular se van soltando en pequeñas dosis a lo largo del libro. Les copio algunos ejemplos: “Cuando deseas alguna cosa, todo el Universo conspira para que puedas realizarla”; “La vida quiere que tú vivas tu Leyenda Personal”; “Todo es una sola cosa”; “Existe un lenguaje que va más allá de las palabras”; “Dios escribió en el mundo el camino que cada hombre debe seguir: sólo hay que leer lo que Él escribió para ti”.

Mucha gente cuando esta perdiendo toda esperanza, se aferra a frases como estas y espera (en vano) que “el universo le ayude a cometer el objetivo”. Aquí un contraejemplo para esta frase: Dejando de lado las tendencias suicidas, podriamos decir que lo que todos realmente necesitamos en principio es seguir con vida, y para eso necesitamos oxigeno, agua y alimento. Si hay alimento limitado, y una cantidad de personas a las cuales el alimento no puede abastecer completamente, y como por hipotesis todos necesitan alimento, el universo conspirará para darles a todos los que necesitan. Aca se llega a un absurdo porque se había supuesto inicialmente que el alimento era limitado, con lo cual no todos van a tener lo que necesitan.

Pero además de este tipo de enseñanzas baratas, de seducción infalible a pesar de su pésimo gusto intelectual, el uso de la magia tradicional también va apareciendo capítulo tras capítulo. Así, el protagonista, al promediar el libro, “acompaña con los ojos el movimiento de los pájaros”. Mira las aves: “De repente, un gavilán dio una rápida zambullida en el cielo y atacó al otro. Cuando hizo este movimiento, el muchacho tuvo una súbita visión: un ejército, con las espadas desenvainadas, entraba en el oasis”. Es el clásico augurio, aunque bastante tosco, pues en vez de descifrar el acertijo del vuelo de los pájaros, al pastor le basta verlo para tener visiones.
Hay un ingrediente adicional que hace más eficaz el recurso al pensamiento esotérico. Para volverlo doctrinalmente inofensivo, para despojarlo de todo peligro satánico, Coelho lo combina con dosis adecuadas de cristianimo tradicional: citas de la Biblia, cuadros del Sagrado Corazón de Jesús, rezos del Padrenuestro… El público mayoritario no se siente en pecado porque lee herejías, y el narrador, al tiempo que se hace pasar por alguien dotado de poderes paranormales (capaz incluso de telepatía), deja saber que él es también un buen cristiano, a pesar de sus coqueteos con la magia.
Hasta aquí algunos elementos temáticos que ayudan a entender, en parte, el favor de Coelho entre los lectores. Pero además de lo temático, conviene señalar también algunas estrategias narrativas del autor brasileño. Sus técnicas para ir tejiendo la trama son tan elementales que me recordaron de inmediato el estudio clásico sobre las formas canónicas del cuento infantil. Vladimir Propp, uno de los padres de la narratología, publicó en Leningrado su monumental Morfología del cuento infantil (1928). El principal mérito de este gran trabajo consiste en haber hallado, por encima de los argumentos superficiales de cada cuento, una serie de elementos formales repetitivos. Mirados al microscopio, es posible descubrir que en todos los cuentos de hadas los personajes, por distintos que sean, acometen siempre las mismas acciones, se ven envueltos en situaciones o “motivos” análogos. Como señala Propp, “cambian los nombres de los personajes, pero no sus acciones, o funciones, por lo que se puede concluir que el cuento le atribuye operaciones idénticas a personajes distintos”.
No voy a decir que Coelho leyó a Propp, estudió cuáles son las “funciones” más elementales del relato tradicional descubiertas por el ruso, y con esta receta se dedicó a escribir el oro en polvo de sus novelas. Eso sería muy sofisticado. La cosa es más simple: Coelho usa, intuitivamente y con alguna destreza, las estructuras más primitivas del cuento infantil. Tomen ustedes cualquiera de los libros de Coelho y verán lo fácil que resulta identificar situaciones como las siguientes, señaladas por Propp en su Morfología: “El héroe abandona la casa”; “el héroe es puesto a prueba o interrogado”; “el héroe se pone en contacto con alguien que le dará un don”; “el héroe recibe un objeto mágico”; “el héroe cae en desgracia”; “el héroe se traslada o es llevado al lugar donde está el objeto de su búsqueda”; “el héroe lucha con un antagonista”; “el héroe regresa”; “el antagonista es castigado”; “el héroe se casa y sube al trono (u obtiene grandes riquezas)”.
Es inútil cansarlos con los ejemplos detallados en que las historias de Coelho parecen calcar literalmente estos esquemas elementales. Les puedo asegurar que, al menos en sus primeros libros, el brasileño repite paso a paso las estructuras narrativas reveladas por el gran formalista ruso hace casi un siglo (y éstos sí que son pronósticos: Propp no sólo describió la tradición popular, sino que anticipó las recetas de un gran éxito editorial).

Ahí tienes todos los secretos que esta detras de los libros de superación. Con todos lo que has visto hasta el momento tu puedes escribir tu propio libro de autoayuda. En la siguiente entrada acerca del tema de la autoayuda, titulada Top Secret, develare como buen mago (de trucos) lo que esta detras del secreto.

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Acerca de Aquiles

La verdad es el arma que tenemos para acabar con la injusticia.
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